En Corzuela el clásico se jugaba en la cancha de Unión. Lo ganaba Obreros con un poema de Diego Almaraz. Los hinchas del "lagunero" a la hora del festejo, como hacen todos, se colgaron del tejido, no aguantó y se vino gran parte al piso. El segundo tiempo no se jugó.

 

Estaba preparado para ser una fiesta. Pudo ser una tragedia. Gracias a Dios no fue así. Se derrumbó parte del alambrado en la cancha de Unión y Fuerza de Corzuela cuando se jugaba el clásico. Diego Almaraz la clavó en un angulo desde 35 metros a varios minutos del cierre del primer tiempo. 1 a 0. Alegría alborozada. Los muchachos como pasa siempre, los adictos a la popular, se colgaron del tejido y éste no aguantó y se vino abajo. Más allá de algunos raspones y golpes leves NO PASÓ A MAYORES. Las bases de las columnas se mostraban endebles y no soportaron la situación. El segundo tiempo no se jugó. Ahora deciden que va a pasar. Una lastima. La gente se fué en silencio masticando bronca. 

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