Enzo Gutiérrez cumplió a la perfección el tan denominado y ansiado sueño del pibe. Creció desde abajo en una humilde familia, respirando fútbol a cada rato en un barrio muy popular de Charata. Sus primeros pasos fueron prácticamente en un vestuario.

Allí su papá Hildo era protagonista principal los fines de semana. “Flequi” como todos lo conocemos tiró sus primeras gambetas en las veredas, con los amigos del barrio, esos que aún hoy perduran al paso del tiempo. Pegarle patadas a un cuero rústico era la excusa perfecta para idear un futuro venturoso. La vida lo primereó y Boca Juniors lo metió en un mundo diferente cuando solo tenía 11 años. Bien desde abajo el pibe se fue haciendo hombrecito, no quedaba otra, era tiempos bravos, tiempos en los cuales el tío lo llevaba en su camioneta a entrenar. Eran horas de un “viajecito” que en más de una oportunidad parecía interminable. Las cosas no venían bien “paridas” y muchas veces, algunas lágrimas juguetonas surcaron su rostro en señal de que la distancia de sus afectos más importantes  le empezaba a pegar duro. Se la bancó, infló el pecho y aguantó el cimbronazo, no había opciones. Hasta que llegó el gran día, una noche de 2005, en la mismísima Bombonera, el “Chino” Jorge Benítez lo puso en primera frente a Arsenal de Sarandí y el diario Olé le dedicó la tapa. Qué más podía pedir ?. Tanto tiempo lejos de casa, sin la infancia a cuestas, las cosas empezaban a cambiar. Ecuador, Perú y Portugal fueron testigos de su crecimiento como jugador. En Chile pegó el salto. Rangers, O Higgins y la “U” fueron puntos básicos para el despegue que hacía falta. En el medio de eso, jugar la Copa Libertadores y marcar un gol no tiene precio, ni siquiera comparación. Eso sí las lesiones que tanto lo molestaron ya son historia. Con Melli su esposa y Brunella su hija, este Charatense fiel nos enseña a diario que jamás hay que bajar los brazos, ni siquiera cuando todo hace indicar que el mundo se nos quiere venir encima. La historia dirá que una noche mágica en su Ciudad, el Concejo Deliberante hizo lo que mucho tiempo atrás, otros debieron hacer. Declararlo Ciudadano Ilustre. No importa, nunca es tarde cuando la dicha es buena. Al fin Charata reconoció a un hijo directo del Centenario, hoy por hoy el exponente principal que lleva dignamente nuestra bandera a todas partes.

OSBALDO MARTIN (AM 800 MOCOVI - DIARIO LA VOZ DEL CHACO - LA SEÑAL ON LINE)

FOTOS: MAXIMILIANO CORDOBA

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »