El pibe se llama Ian Lautaro De Filippi, con sus gambetas y ese empuje diario que surge bien de adentro, bien del alma, nos ilusiona a todos. Creció rapido. Parece que fue ayer cuando tiraba paredes en las canchitas de Atlético. Hoy es una grata realidad que nos acelera el corazón con solo saber que es feliz con la redonda en sus pies.

 

Nacido el 15 de abril del 2005, sus orígenes se remontan a las primeras patadas en Atlético Charata, allí la “gastó” y el Barrio Malvinas fue testigo de un apasionado por la pelota que hoy lleva piel adentro la camiseta AZULGRANA. Para un pibe que sale del interior del interior, de movida nomás, el panorama no es para nada sencillo. Pero a la vez cuando él mismo sabe que para llegar a “buen” puerto necesita tener confianza, inflar el pecho y apuntar más allá del horizonte, las cosas empiezan a cambiar y el destino deja de ponerle palos en la rueda.  Es ahí donde la familia juega un rol fundamental, es ahí donde permitirle disfrutar con lo que ama, el fútbol, se transforma en el motor central para seguir sonriendo de cara al futuro. Hace tiempo atrás River Plate le “echó” el ojo pero los “Cuervos” de Boedo se quedaron con su talento y esa personalidad especial cuando pisa el verde césped que lo hace distinto a otros. Es uno de los que sobresale en la categoría 2.005 de AFA. Es feliz, se lo nota feliz. Vuele pibe vuele, despliegue sus alas y vaya bien alto, aproveche el momento y lo que vendrá, acá esta su gente, los que nunca lo dejarán solo, ellos son su más bonito sueño.

 

 

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