To­dos, pe­ro ab­so­lu­ta­men­te to­dos, co­no­cen cual es su fun­ción, quienes con­cu­rren a un cam­pi­to a ver fút­bol o al má­xi­mo es­ta­dio di­cen co­no­cer qué de­ben san­cio­nar. Hoy celebran su día.-

FELIZ DIA DEL ARBITRO !!!

 


Cuan­do na­ce el fút­bol, allá por el si­glo XIX , es­ta dis­ci­pli­na de­por­ti­va, se en­cuen­tra en es­ta­do de na­tu­ra­le­za: dos equi­pos se de­sa­fían en­tre sí, sin ár­bi­tro, sin juez. Los con­ten­dien­tes creían que po­drían evo­lu­cio­nar y pro­gre­sar sin esa fi­gu­ra, pe­ro, la hos­ti­li­dad, la in­com­pren­sión y las ac­ti­tu­des vio­len­tas que se ge­ne­ra­ban por el de­sa­cuer­do en­tre unos y otros lle­va­ron a aque­llos pri­mi­ti­vos hom­bres del fút­bol a la re­fle­xión y acep­ta­ron las ne­ce­si­da­des de in­cor­po­rar la fi­gu­ra del juez, del ár­bi­tro, en sus li­ti­gios.  Apa­re­ce así el ár­bi­tro pa­ra im­po­ner la cor­du­ra, la me­su­ra y la jus­ti­cia en el fút­bol.  Es así cuan­do los pro­ta­go­nis­tas del fút­bol -ju­ga­do­res, cuer­pos téc­ni­cos y di­ri­gen­tes- con­cien­ten mu­tua­men­te al ár­bi­tro es cuan­do es­te her­mo­so de­por­te da un sal­to cua­li­ta­ti­vo, se ci­vi­li­za, se so­cia­li­za, se ha­ce más adul­to. Es por ello que la ra­zón de ser del ár­bi­tro en el fút­bol de­be ser la fi­gu­ra mo­ral del par­ti­do; el ga­ran­te de la mo­ra­li­dad; el de­fen­sor de va­lo­res de­por­ti­vos; el cus­to­dio de los prin­ci­pios más só­li­dos del jue­go de­por­ti­vo y lim­pio; el vi­gi­lan­te del cum­pli­mien­to de las nor­mas por­que és­tas son ne­ce­sa­rias tan­to pa­ra con­vi­vir en lo ci­vil co­mo pa­ra dis­pu­tar un par­ti­do.  Los ár­bi­tros de­pen­de de sí mis­mos. Son se­res in­di­vi­dua­les, no co­lec­ti­vos, que re­ciben ór­de­nes, se le im­po­nen re­glas que de­ben cum­plir, y no tie­nen po­si­bi­li­dad de ex­pre­sión. Esa con­ven­ción, ex­pre­sa en uno de sus ar­ti­cu­la­dos que “Los ár­bi­tros de­ben ve­lar por su pre­pa­ra­ción fí­si­ca y teó­ri­ca (ar­ti­cu­lo 9), co­mo par­te de su ta­rea ar­bi­tral” y que no es exi­gen­cia pa­ra quien ge­ne­ra la ac­ti­vi­dad, de brin­dar­le los cur­sos pa­ra que ac­ce­dan to­dos. Ese ser humano, con virtudes y defectos como cualquiera, que queda totalmente expuesto en una cancha, con casi todos los hinchas en su contra cobre lo que cobre, tiene una importancia significativa en el desarrollo del juego, ese ES EL ARBITRO QUE HOY CELEBRA SU DÍA.

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