DEPORTES

20 de abril de 2014

EL PUEBLO DEL ROJO: LA POSTAL DEL CENTENARIO

El Pueblo del rojo copó la parada. No es la primera vez pero hoy dejó en claro el sentimiento a flor de piel. El barrio se vistió de los colores preferidos en un acontecimiento histórico que aún tiene varias paginas por mostrar.

Son las 2 de la tarde. Plena siesta. En el barrio más popular de Charata nadie duerme la siesta. Empezás a caminar las calles y te chocas a cada paso que das con los colores del alma. Todo es rojo. Los que vienen y los que van. La pasión popular le hace un guiño a la ilusión. Contagia el aire que respiras. No será tarea fácil llegar al COLISEO. Hace tiempo que no se veía tanto movimiento como el de un domingo en el cual en Charata no se habla de otra cosa. Alguien a la pasada me dice, el clima es igual a aquel inolvidable y glorioso año 83, el de la primera vez, aquella mecha que encendió el candil a tanta locura pasionaria. El ir y venir constante del changuerío te lleva directo a la cancha. Es que la fiebre roja no tiene cura y a pesar de varios tropezones en la vida, el hincha fiel sabe que siempre tiene que decir presente. Juventud es PUEBLO. Nada nuevo bajo el sol. En tiempos bravos aflora el sentimiento y el aliento baja nítido desde cualquier punto cardinal. Metido de lleno en el Coliseo que parece la caldera del diablo, el colorido de las banderas es único. Hay una especial dedicada a Castor Gómez que se nos fue en un maldito accidente hace tiempo atrás. Pone la piel de gallina. Desde arriba tienen platea preferencial el Gallego Fernández, Juancito Mendoza, Doña Juanita y tantos otros que hicieron mucho por este momento. En Chile el hijo directo del Barrio, Enzo Gutiérrez, por un momento se olvidará de la “U” y Mocoví de por medio hará fuerzas para sumar de a tres. Hay clima festivo. Son una multitud que a pesar de que el sol les taladre un rato la humanidad poco les importa. Los que llegaron temprano al menos se aseguraron un lugar, los otros tendrán que aguantar los 90 parados y con la nariz contra el tejido. No cabe un alma. Es por lejos la postal del CENTENARIO. Cuando el equipo salta a la cancha es adicción generalizada. Los papelitos y el humo de color son uno solo y nublan la visión por un par de segundos. En la escala de ritcher, el Coliseo se mueve, es el movimiento humano que provoca un verdadero temblor. Cuando el correntino Adrián Meza arrancó el partido la leyenda se siguió escribiendo con los mejores trazos de un sentimiento hecho carne que deja a más de uno con la boca abierta.-

OSBALDO MARTIN (AM 800 MOCOVI - DIARIO PRIMERA LINEA- ITALIANACHARATA.COM - LA SEÑAL ON LINE)

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