DEPORTES  1 de enero de 2019

EL FÚTBOL DEL INTERIOR VÍCTIMA DEL SAQUEO

Durante este año, el asunto ha vuelto a quedar bien claro. La estructura unitaria de la Argentina, que concentra los recursos en Buenos Aires y despoja al Interior de su riqueza, limita el desarrollo del balompié de tierra adentro. Esto, sumado a la crisis, determinó el final de los Federales B y C. Fuente: Diario Jornada

 

En un hecho inevitable, el Consejo Federal reformó los torneos del Interior a principios del 2018. Al margen de otros acontecimientos, fue el hecho que marcó al CF en el año que hoy finaliza. Reemplazó a los Federales B y C por el torneo Regional, cuya primera edición comenzará la última semana de enero. Con unánime respaldo de la dirigencia y con apoyo tácito de la mayoría de los clubes, la estructura fue modificada.   Sus altos costos convirtieron al TFB en un certamen inviable para el grueso de instituciones. El nivel de deuda acumulada de los equipos fue histórico. Los números son indiscutibles.

La Argentina unitaria

Durante la denominada “Decada Ganada”, se diseñó un esquema de torneos inédito para el Interior profundo. El crecimiento del país a niveles muy altos permitió esa aventura. Pero el final de las vacas gordas arrastró a las crisis a los Federales y determinó su extinción. Bien podría suponerse que la historia podría haber tenido otro desenlace si durante la era kirchnerista, la economía se hubiese federalizado. Pero eso no sucedió. La concentración de recursos del Estado Nacional se mantuvo y el balompié provinciano. situado en el cuarto escalón de la AFA. quedó en jaque.   Si el Interior no maneja los recursos que genera, el dinero jamás alcanzará. Y sin dinero, no hay fútbol posible. El control feroz de las finanzas desde Buenos Aires, que le arrebata al Interior su riqueza, marca la cancha de forma contundente.

La desigualdad

Al igual que hace 200 años, los recursos se concentran en Buenos Aires. En aquel entonces, la Aduana porteña concentraba la riqueza nacional. En la actualidad, ese panorama no se ha modificado. El Tesoro Nacional, por ejemplo, recolecta el 100% de las retenciones a la soja, principal recurso de exportación del país. A eso se suma que captura el 38% de la recaudación total por IVA y Ganancias. Otro 21% de esa torta es derivado a Buenos Aires. Esos porcentajes no incluyen la transferencia de fondos discrecionales de Nación a Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. En 2016, para que la Policía Federal fuese transferida a jurisdicción porteña, Nación dispuso ese año un 167% de aumento en la coparticipación para Capital Federal. Traducción: el Interior pagó la policía porteña. Recientemente, la provincia de Buenos Aires recibió una inyección de $28.000 millones de parte de la ANSES. Son solo dos ejemplos de una cuestión innegable.  El dinero que abunda en un sitio, escasea en el otro. Es una ley de la física. Ese reparto de fondos  limita el desarrollo de diversas actividades en el Interior profundo, que aporta a la torta nacional y recibe migajas. Esas actividades incluyen a un torneo masivo de 160 equipos de cuarta división.

El saqueo

En línea con el riojano Facundo Quiroga y el santiagueño Juan Felipe Ibarra, caudillos federales, bien podría afirmarse que la concentración de las riquezas argentinas en Buenos Aires es un saqueo.  Vigente desde el nacimiento del país en 1816, el unitarismo frena y retrasa el crecimiento del Interior. Esta legal pero obscena extracción jaquea el desarrollo de las provincias y las relega a un segundo plano. Esa es la raíz de un problema sin una solución cercana en el corto plazo. El fútbol de tierra adentro lo sufre en demasía.

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